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Blogging

Noticias Mayo 23, 2009

David Allen, el mejor blog de negocios del mundo

quepasa. El
nombre de David Allen Ibsen es el secreto mejor guardado de la red. Porque este
hombre -que dirige su propia consultora de marketing en California- es el
creador del blog que durante los últimos años les ha ganado en popularidad a
los sitios de negocios más importantes del mundo. En los premios Webby 2009, ni
el New York Times, el Wall Street Journal, el Financial Times o el blog de
Richard Branson pudieron destronarlo. Pero a David no lo conoce nadie y nadie
le pide entrevistas. Ésta es su historia. Ésa que vive sentado detrás de un
computador. Ni siquiera estaba cerca de ser la principal atracción. El 2006,
año en que el sitio de David Allen Ibsen ganaría su primer premio Webby como
mejor blog de negocios, todos los ojos estaban puestos en los creadores de
Google Earth o Flickr. Porque eran más juveniles. Más novedosos. Pero triunfó
David, quien trasladó su estampa poco glamorosa a Nueva York para recibir su
trofeo. Un galardón que algunos llaman los Oscar de internet. Ahí, al interior
del edificio Cipriani, en el distrito de Wall Street, pasó sin meter mucho
ruido. Se ríó con la rutina de los comediantes de turno, disfrutó el show de
Prince y esperó hasta que lo llamaran. Los discursos de ganadores de los Webby
no son cualquier cosa. Deben tener sólo cinco palabras. David subió al
escenario con su traje oscuro y una corbata demasiado alegre, y dijo sus cinco
palabras con la mejor de sus sonrisas: Better than spaming my friends (Mejor
que enviarle spam a amigos). Porque, en resumen, de eso se trataba. Este tipo
que acaba de ganarles a los sitios de negocios más importantes del mundo, había
lanzado su blog porque encontraba que era mejor que mandarles spam a sus
amigos. O casi. Pero eso vendría después. Mucho después de que David se
acostumbrara a ser un tipo desconocido. Por Andrew Chernin

Perfil de usuario

David
(45) es el hijo menor de un respetado profesor universitario de Biología
Molecular y de una sicóloga infantil en Santa Mónica, California. De
adolescente, asistía a la secundaria Irving. Era tímido. El chico que
terminaría convirtiéndose en alguien que le costaba hablar con las personas.
Que pasaba el tiempo tocando el piano y aprendiendo a manejar la trompeta. Que
terminaría editando el anuario del colegio, mientras soñaba con estudiar
Arquitectura o Diseño.

Y
cuando pudo, eso fue exactamente lo que hizo. A diferencia de su hermana mayor,
David no apuntó a nada exageradamente académico y tomó ramos de diseño y
publicidad en la Universidad Estatal de California. De la publicidad, dice, le
gustaba que tuviera “el lado creativo de diseño y arte, pero también un
lado de negocio”. Aunque el tema de los negocios nunca había estado
presente en su vida. Ni en la casa ni en el colegio. Pero cuando David lo vio
de frente, no pudo dejar de interesarse.

El
problema es que en la publicidad hay que vender. Y para vender hay que poder
hablar. Y David seguía sin poder hablar. Sin encontrar su voz. Todo eso cambió
cuando le ofrecieron trabajar en Disney durante los veranos, por cinco años.

-¿Qué hacías ahí?
-Trabajé en el
parque, en un paseo que se llamaba “el viaje submarino”. Manejaba uno
de los submarinos amarillos que llevan a la gente. También trabajé en los
desfiles que se hacen diariamente durante el verano, en el grupo de empleados
encargado de mantener felices a los visitantes antes de que el desfile empiece.

Ahí,
al lado de niños gritones y padres complacientes, bajo el sol de California,
David encontró su voz. Y no la encontró tan mala. Terminó la universidad y
comenzó a trabajar en agencias de publicidad. Al principio le pareció
entretenido. Pero luego se aburrió. Hasta que empezó a meterse más en la
estrategia publicitaria.

“Mi
trabajo ahí consistía en ver qué tipo de mensajes se ponían en los avisos. El
significado detrás. Era el que pensaba los mensajes”, dice. En ese cargo,
David se elevó. Llegó a ser vicepresidente y supervisor de Young & Rubicam
y de Ogilvy y Mather. Y se sentaba frente a los ejecutivos de las marcas más
importantes de Estados Unidos. Desde Microsoft a Lexus. Y todos lo escuchaban.
Aunque hay que recordar un dato. Esto era a fines de los 90. Internet estaba a
punto de explotar.

Archivos

David
Allen Ibsen nunca había sido un tipo muy interesado en la tecnología. Pero
durante los últimos años que estuvo en agencias de publicidad le tocó trabajar
no sólo con gente de Microsoft, sino con Xerox y Adobe. Ahí entendió que
internet iba a sacudir todo y que el marketing tradicional estaba por morir.
Así que aprovechó de aprender lo más que pudo. Hasta que sintió que podía
comenzar su empresa propia. Ese plazo le llegó en 1998.

Puede
que mucha gente le haya dicho que lo que estaba haciendo era una locura. Que
botar una carrera exitosa de 12 años en agencias por el riesgo de abrir su
propia consultora de marketing no valía la pena. Él dice que no les hizo caso.
Que si podía ganar la misma plata, pero trabajando por su cuenta, “sólo
por esa libertad, ya valía la pena”.

Pero
sólo en el primer año, teniendo no más de cinco clientes en su consultora
-donde él es el único empleado-, ganó cuatro veces lo que ganaba antes.
“Rápidamente me empecé a hacer un nombre como alguien que entendía cómo el
marketing podía aplicarse en internet”, explica.

Para
pensarle un nombre a su empresa, se juntaba con amigos. Quería un nombre que lo
diferenciara. Que explicara sus atributos. Y fue un diseñador que conocía quien
le dijo que él podía hacer muchas cosas antes de que el resto comenzara
siquiera. Y David le encontró la razón. Él, decía, era tan eficiente que podía
tener seis reuniones antes del almuerzo. Y ése, textual, fue el nombre que se
le ocurrió para su consultora: “Seis reuniones antes del almuerzo”. A
su amigo diseñador le pareció bueno, pero con un detalle. “El cinco es un
número más estético”, le dijo.

Y
así es como nació “5 reuniones antes del almuerzo” (5 meetings before
lunch), su consultora en San Francisco donde ha reunido a clientes como Lexus,
Novell, Hyundai, Xerox, Yonex, Microsoft y Macromedia. La misma que anualmente
le deja una ganancia que bordea el millón de dólares.

Post

Durante
mucho tiempo, David les mandaba a sus amigos comentarios de artículos que encontraba
interesantes. Pero nunca tuvo la certeza de si a ellos les gustaban. De hecho,
muchas veces tuvo la idea de que lo que estaba haciendo no era otra cosa que
enviar spam. Así que, para no perder contacto con ellos, pensó, era buena idea
crear un blog. Pero ésa no era la única razón.

En
algún minuto de 2005, cuando su consultora cumplía cinco años, David buscaba
clientes que requirieran nuevas estrategias de marketing. Así que llamó a un
amigo y le preguntó si sabía de alguien. El amigo dijo que no: “Ayer supe
de uno, pero no me acordé de ti”.

David
Allen Ibsen, el tipo que había pasado toda su vida sin meter ruido, necesitaba
que lo recordaran. Que la gente hablara de él. O, al menos, de su empresa. Ahí
fue cuando creó su blog, con un nombre que hacía juego con el de su compañía: 5
blogs antes del almuerzo (5blogsbeforelunch.com.). David, en ese momento, no
sólo sentía que podía tener cinco reuniones antes de almorzar. Sino también
subir cinco posts.

Para
hacerlo, su rutina comienza a las 5.30 de la mañana, cuando prende su MacBook
Pro. Hasta la siete busca noticias para comentarlas. Después, comienza su día.
Probablemente con algún desayuno con clientes.

Al
principio, no tenía más que 40 lectores mensuales. Hoy son 40.000. La razón es
simple: David no habla sobre cifras áridas, gráficos crípticos o arma notas
aburridas sobre tipos de cuello y corbata. Él habla sobre qué está pasando con
marcas que todos conocen y cómo éstas se pelean la atención de gente común y
corriente. Es didáctico, ingenioso y no se entrampa. Eso hizo que, en 2006, el
mismo amigo diseñador que lo ayudó con el nombre le avisara que los Webby
habían abierto una categoría en la que él podía participar: mejor blog de
negocios.

En
un comienzo, David no quería. Decía que no podía ganar. Pero cada vez que se lo
topaba, su amigo insistía. Al final llenó la solicitud que lo habilitaba como
participante de esa categoría. Meses después, supo que ganó. Y su blog explotó
con visitas y él dijo que eso, bloguear, era mejor que mandarles comentarios de
artículos de negocios a sus amigos. Que, como dijo en su discurso de
agradecimiento, era casi como mandarles spam.

Después
de su Webby en 2006, David y su blog fueron finalistas en 2007 y 2008. Pero el
2009, este tipo de California y que nadie conoce derrotó a los sitios del
New York Times, el Wall Street Journal, el Financial Times y el blog de Richard
Branson, de Virgin, para hacerse por segunda vez de un premio que nació siendo
suyo. Y resulta divertido que un blog con un nombre que al principio cuesta
entender, que cobra US$ 36 por publicitar un banner y que no aporta ganancias
significativas a su dueño, pueda competir con medios tan grandes. Pero, como
dice Ibsen, “en esta historia, al menos, un David pudo ganarles a cuatro
Goliats”. Aun así, nadie lo llama para entrevistas y muy pocas cosas
aparecen de él en Google.

-¿Cómo explicas tu anonimato? El tuyo es un blog importante…
-De verdad que
no lo sé.

-¿Y cómo te sientes con eso?
-Me encantaría
salir más en medios, poder hablar más, hacer presentaciones.

-Pero, según lo que cuentas, siempre has sido el tipo que
hace bien su trabajo pero sin figurar mucho, sin alardear.

-Sí, es cierto.
Siempre soy el tipo que ayuda a que otros se hagan conocidos.

Este
1 de junio, cuando los ganadores de los Webby de nuevo vayan a Nueva York para
recibir el premio que los acredita como parte de la realeza de internet, David
Allen Ibsen llegará sin meter mucho ruido. Verá como todos hablan de Twitter y
sólo se subirá al escenario cuando Seth Meyers, el anfitrión y comediante de
Saturday Night Live, lo llame. Ahí, frente a todos, David dirá sus cinco
palabras de agradecimiento: “Doble aplauso por cinco blogs”. Como
queriendo explicar que él no es nuevo en esto. Como queriendo gritar que lo
suyo nunca fue casualidad.

.

Noticias Marzo 7, 2009

¿para qué sirve twitter?

 

¿Twitter? ¿Qué hace?

David Pogue NYT. Escribir puede ser un esfuerzo, pero
no cuando se escribe una columna de tecnología. Los comentarios llegan tan
rápidamente – por correo electrónico, en los blogs, los comentarios en línea –
que es casi en tiempo real. Durante mucho tiempo, mis lectores me han insistido
en que vea esta cosa llamada Twitter. Yo lo había evitado, porque sonaba como
una moda desechable más de Internet. E-mail, blogs, chat, RSS, Facebook. …
¿Quién tiene tiempo para sintonizar a otro flujo de charla en Internet? Cierto,
no hay nada absolutamente como Twitter. Se trata de un sitio Web donde usted
puede enviar mensajes cortos de difusión – 140 caracteres, como máximo – a
cualquier persona que se contactó para recibirlos. Es como un cruce entre un blog
y una sala de chat. Sus “seguidores” podrían incluir quizás seis
amigos de la escuela secundaria, o Barack Obama, que tene 254.484 seguidores
entre expertos en tecnología. (Por cierto, no ha enviado un solo mensaje de
Twitter desde que asumió el cargo. ¿Dónde están sus prioridades?). Mientras
tanto, usted se inscribe para recibir las declaraciones de otras personas.
Eventualmente, la pantalla se llena de chistes cortos, enlaces recomendados,
pensamientos para el día, y un montón de cosas sobre “lo que estoy
haciendo ahora”. Sin embargo, mi ego es apabullado por estas cosas. El perfil muestra el número
de seguidores que tengo, como si fuera algún tipo de mérito. (Véase también:
Facebook amigo contador.)

ENTONCES UN
DÍA, VI A TWITTER EN ACCIÓN
. Estaba trabajando en un comité de propuesta de subvención,
y vi como un juez preguntó a sus compañeros seguidores de Twitter si un
determinado proyecto se había intentado antes. En 15 segundos, sus seguidores
respondieron con enlaces a la información que necesitaba. N mensajes de correo
electrónico, llamada telefónica o página web habrán sido necesarios para lograr
el mismo efecto. (Es sólo una cuestión de tiempo antes de que algunos concursantes
de “Quién quiere ser millonario?” utilicen Twitter como uno de sus
salvavidas).

Así que me inscribí para obtener una
cuenta gratuita (Pogue). No es fácil averiguar lo que está pasando. La mayoría
de la gente declara estar felices de ayudarte. Sin embargo, hay algo como un esnobismo
Twitter.

Un tipo me llevó a la tarea de
preguntar “tonto preguntas.” Otros me criticaron por diversos errores,
no hacerme seguidor de otras personas, que escribo demasiado sobre “nontech” o
por enviar demasiados o muy pocos
mensajes.

Decidido a dominarlo, busqué en
Google de “Twitter para los principiantes.” Había 927.000 resultados
de búsqueda. (Por supuesto, se obtiene una gran cantidad de resultados cuando
se busca algo en Google, ese es el truco de los periodistas para probar sus
puntos. Pero no lo comparto).

La mayoría de estos artículos son
las listas de las normas. Uno aconseja utilizar Twitter para promocionar su
empresa, otro dice nunca usar Twitter para promocionar su empresa. Se
recomienda escribir sobre lo que está haciendo ahora (después de todo, la caja
tiene la etiqueta de escribir, “¿Qué estás haciendo?”), Otra dice que
no.
Una de estas hojas de Estado incluso dice, “Agregar valor. Construir
relaciones. Pensar a largo plazo. “¿Estamos hablando de Twitter, o en
ejecución para el Congreso?

Mi confusión continuó hasta que, en una conferencia, me encontré con Evan
Williams, director ejecutivo y co-fundador de Twitter. Le hable que sobre todas
las normas, todos los consejos, todos las advertencias “usted no está
haciendo bien”. Le dije que la tecnología era apasionante, pero que todos
los negativistas y el Estado fueron responsables de aguar mi entusiasmo.

Se sacudió la cabeza disculpándose –
claramente, había escuchado todo esto antes – y me dijo la verdad sobre
Twitter: todo lo que está mal.
O, dicho de otro modo, que están bien.

Twitter, en otras palabras, es
precisamente lo que quiere que sea. Puede ser una herramienta de negocios, un matar
el tiempo para adolescentes, un asistente de investigación, una fuente de
noticias – lo que sea. No hay reglas, o al menos ninguna que se aplique por
igual a todo.

De hecho, Williams dijo que una gran parte de la tradición Twitter, las etiquetas
e incluso la terminología han brotado de los usuarios de Twitter, sin el aporte
de la empresa. Por ejemplo, la gente impuso el término “tweets” (pide
lo que todos los mensajes). La multitud comenzó refiriéndose a sus compañeros
por su nombre Twitterers como esto: @ Pogue. Lo cual pronto se convirtió en un
estándar de notación abreviada que el software ahora reconoce Twitter. Las
masas también impusieron las convenciones como “IM”, que significa
volver a Tweet – que está pasando a lo largo de lo que alguien dice en Twitter.

Si usted me pide que escriba mi
propio “Reglamento para Twitter” documento – N º 927001 en Google –
se vería algo como esto: No basta probar. Por supuesto, este consejo no calza para
nada en la vida. Pero escuche: incluso mi propia magistral prosa no puede
capturar lo que usted siente cuando intenta Twitter.

Así que pruébalo. Si no obtiene
ningún valor, cierre la ventana y nunca regrese, lo que está bien. A pesar de
toda la prensa, Twitter sigue siendo en gran medida un fenómeno geek y de
adaptadores tempranos (“
early-adopter” o traducido en google).

NO USE EL
SITIO WEB

No podía creer que seis millones de usuarios de Twitter estuviesen conectados
todo el tiempo para enviar enviar o leer tweets. Resulta que no. Alrededor del
70 % uso de programas libres que están en el borde de sus pantallas (o se
ejecutan en sus teléfonos móviles, especialmente los iPhone) todo el día.
Tienen nombres como TweetDeck, Twitterfeed, Twhirl y Twitterific.

Usted no tiene que leer todos los TWEETS Es común ver a alguien del perfil de
Twitter y leer, “Después de: 900 personas”. Baloney. Nadie tiene
tiempo de leer todos los tweets de más de 30 personas – por lo menos, nadie con
vida.

Evidentemente, estos usuarios se acaba de leer los más recientes, o descremada
para los buenos, o el uso search.twitter.com para encontrar mensajes sobre
determinados temas.

USTED NO
TIENE PARA RESPONDER TODAS LAS RESPUESTAS
Si usted tiene una gran cantidad de
seguidores, se obtiene una gran cantidad de respuestas a sus tweets.
Afortunadamente, este no es el correo electrónico, nadie espera que usted para
responder a todo.

Si está confundido ACERCA de una respuesta,
no está solo. Si usted responde a uno de mis tweets, puedo responder en
cualquiera de las dos maneras. Puedo responder con otro Tweet público, pero por
supuesto nadie sino usted tendrá alguna idea de lo que estoy hablando. (
“@ Puppydog: Tal vez en Montana! LOL”).

O te puedo enviar un mensaje directo -pero luego pueden terminar nuestro
diálogo. Usted no puede responder a mi mensaje directo a menos que yo también lo
esté siguiendo (que es una medida antispam, de acuerdo a Twitter). Obtengo? Yo
tampoco. Twitter Inc. dice que está trabajando en la fijación de este y muchos
otros elementos de confusión.

USE TWITTER
COMO QUIERA
Finalmente he aprovechado el poder de Twitter para mis
nefastos fines. Evito chistes, comparto pocos pensamientos que no merecen un
artículo completo blog. Sigo vínculos y realizo seguimiento de amigos. Evito personas
aburridas o que publican 50 veces al día.

Y las multitudes preguntan. La semana pasada, estaba escribiendo un guión para
una serie de sesiones de televisión, y necesitaba un gran ejemplo de “un
película de niñera adolescentes que serían capturada muerta”. Mis
seguidores al instante enviaron una enorme variedad de respuestas hilarantes. (“Gandhi”.
“Mi cena con André”. “El globo rojo”).
Otras personas enchufan sus blogs, se compadecen, o titulares de noticias. El
primer informe del avión en el Hudson vino de una Twitterer. Está todo bien.

NO TE
PREOCUPES POR LAS NORMAS PERTINENTES
, entre ellas la mía. Twitter se
utiliza en la forma en que quieras. No atiendas a nadie que te diga que lo estás
haciendo mal.

Ah, y un consejo más: cuando trates de conseguir trabajo, también es OK utilizar
Twitter. Puede ser de gran alcance, útil, adictivo y fascinante – pero al
final, es aún un tiempo de drenaje de Internet.

Noticias Diciembre 22, 2008

Qué es Lifestreaming?

uberbin. Lifestreaming no es blogging. Si leen Read Write Web van a ver una entrada bastante
interesante que dice, básicamente, que el lifestream es el futuro de los blogs y no
puedo estar más en desacuerdo con eso.

Que un sitio híbrido entre redes sociales, friendfeed y mensajes
en twitter sea una
muestra excelente de lifestream
no implica que sea un blog, porque un blog no es, parafraseando a Gran Hermano, la vida online sino un sitio donde
hay opiniones y comentarios o debate y una microcomunidad de nicho montada
sobre el tema o las opiniones del El o Los Bloggers.

Agregar tu presencia online, como podría hacer con Popego Autoblogsería con mapeo de dominio
(aunque lo ideal ) no es bloggear y
la única coincidencia es la estructura cronológicamente inversa… y nada más.

Puede ser mejor, peor, más profundo, más intimo, más superficial
o lo que sea, pero NO es un blog.

Ver Lifestream en facebook.